Es cierto que el ser humano, como tú y como yo, pasa un tercio de su vida reponiendo fuerzas para ser gastada los otros dos tercios. ¿Estamos seguros de que pasamos tanto tiempo solo para eso? ¿Verdaderamente los sueños son un simple entretenimiento del cuerpo para el periodo de tiempo que descansamos? Porque si fuera así, ¿para qué iban a existir las pesadillas si solo nos traen inseguridades y por tanto debilidad? Para averiguar que pasa dentro de una persona deberíamos adentrarnos en lo más profundo de su ser, cosa imposible hoy en día.
La manera menos equívoca sería el uso de la empatía y el haber vivido experiencias de similares y del mismo calibre que el sujeto a diagnosticar, pero no nos hace falta, nos tenemos a nosotros mismos, sabemos que todo sueño tiene una lección, un mensaje, una advertencia. Puede que no nos depare el futuro, como muchos dicen. Pero sí es posible que intente reflejar un mundo idealizado para nosotros, basados en nuestras características, nuestros gustos y manera de vivir la vida. Ya que de ahí obtenemos información de acciones que jamás pudimos realizar o de momentos que queremos volver a vivir. Sin sumarle la pérdida de la noción del tiempo, como si de un casino se tratara. ¿Puede ser que nuestro subconsciente quiera realmente quedarse a vivir en nuestro sueño? En ese caso, simbolizaría la perfección. Que nuestra única manera de ser un verdadero dios sea percatándonos de los fallos, de los detalles que no están acordes con la realidad. Tener un sueño lúcido es el segundo mayor deseo de una persona, el primero es que este segundo se hiciera realidad. Todos nos sentimos frustrados en nuestra vida y tenemos como símbolo de libertad el volar como un pájaro, sentimos que el mundo ya no es nada contra nosotros mientras no toquemos tierra, ya que sus arenas movedizas de la realidad no nos podrán ahogar.
¿Pero y si fuéramos tan cobardes de no poder contar nuestras cosas y dichas frustraciones las mostramos en nuestros sueños? Solo hay una palabra para eso: Pesadilla. No, obviamente no bromeo ni nada por el estilo. Es simple lógica estructurada a base de unas simples anotaciones de experiencias vividas, experiencias totalmente cotidianas. ¿Pero por qué tenemos tanto miedo a la muerte? ¿A ver a otros sufrir? ¿A vernos morir? Cada vez que alguien nos clava un cuchillo, o nos dispara, cerramos los ojos e inmediatamente nos despertamos en nuestra cama, húmedos, sudados y con la almohada empapada. Nuestro cuerpo aumenta su temperatura al tener una pesadilla, al tener miedo; suceso idéntico a cuando enfermamos o tenemos un virus. ¿Será que las pesadillas también acaban siendo infecciones de nuestro cuerpo pero a nivel mental? Si eso fuera cierto, ¿qué antivirus tendríamos? ¿Cuál es? No hay, no existe, somos imperfectos y muy indefensos. Conocemos tan poco de nuestro cerebro, de nuestra mente, que ni con la lógica aplastante e implacable, podemos saber ni quiénes somos.