Hoy mi día ha sido marcado de por vida.
Dos pájaros tomaron mi abdomen para su nido
lleno de pólvora y fulgor, adelantan mi reloj de hielo.
Las pulsaciones empiezan a bajar, por protegerte; guinda.
Ya que no hace justicia que sin ellos tener alas, paren tu vuelo.
Te apellidé de la guarda, y sin escribir… Te pido
Te pido que jamás abandones la curva de tus labios,
porque gracias a ella, nuestro castillo es un lugar mejor.
Donde no hay tormentas, abordaste cada centella y cada rayo
para dejar tus miedos lejos de ti, mientras me columpio en tus besos.
Suena el río, rompen las olas del mar y tú llegas alto.
Todo por dar cuerda al soldadito de plomo capar del universo darte.
Cada segundo que respiro se vuelve la agonía de un fin
que nadie imaginaba excepto un azar indeseable.
Arma, aprieta su gatillo y vuelvo a convertirme en ti,
me toca ser ese escudo que evita tu último desarme.
No se acaba el mundo porque sigues sonriendo conmigo aquí,
y si pudiera elegir de nuevo, mil veces más aguantaría las balas en mis carnes.