El sol brillaba con más fuerza que nunca, él mismo sabía que sus días estaban contados y hoy se le estaba agotando el tiempo; que en un par de minutos, sus rayos dejarían de irradiar en mis ojos. Yo, aquí sentado en el borde de un edificio de más de diez plantas, pienso en el sentido y fugacidad que tiene la vida hoy en día mientras mis piernas son balanceadas libremente con la brisa del viento. A mi izquierda, apoyados en la barandilla en la que reposa mi cuerpo, están mis hermanos Alejandro y Daniel; junto con mi gran prima Eva. Mientras que a mi derecha tengo a unos pequeños, y a la vez enormes cantautores españoles como son Toni y Refu; también acompañados por Clara, una reciente conocida. Al percibir la presencia de todos estos personajes ya presentados, miro al abismo que supone el mar a la vez que mi vista se centra en la orilla que provoca la rotura de todas y cada una de las olas. Hago fuerza con mis brazos en este agarradero, la planta de mis pies se apoya en la pared de este gran bloque de hormigón y salto sin pensármelo dos veces. Extiendo mis brazos lentamente, junto las piernas a la vez que mis párpados caen de manera tenue y suave; empecé a desviar la dirección. Vuelo.
Todos mis acompañantes rezuman paz, armonía, sabiduría, gratitud, comprensión, amor y actitud de superación. Mientras vuelo como si del pequeño personaje de James Matthew Barrie se tratara. ¿Pero qué pasaría si en lugar de variar esa vertiginosa caída fuera directo al suelo que me espera ansioso por ver quién golpea más fuerte? Pues eso mismo, que las cadenas de diamantes que me unen a mis verdaderos ángeles de la guarda, se partirían. Por muy valiosas y difíciles de mantener que fueran. Que a pesar de tanto intento y engaño de uno mismo con el resto, solo importas tú. No se nos debe ocurrir el permanecer en el mundo por los demás. Vida hay una, aprovechémosla al máximo. Pero si en lugar de estar sentados en la torre, ésta está en llamas o derruida; lánzate antes de que te gane ella misma.
Pero si hay algo verdaderamente importante en estos seres humanos, y su vez alados, que nos resguardan a sus respectivas veras; es que a través de ellos hemos vivido multitud de experiencias capaces de hacernos valorar, percibir, y resolver los problemas de nuestro día a día. Que la vida son escalones que superamos con más o menos agilidad, velocidad y continuidad. Todo lo que nos propongamos y nos encontremos, debemos superarlo siempre recordando que si nos tiramos, debemos volar y volar; hasta llegar a nuestro país de Nunca Jamás.
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