miércoles, 11 de mayo de 2016

Paraguas verde y pequeño




Ya son mil veces las que este paraguas verde salió volando
y no, no han sido por las tempestades de un amor en cizalladura.
Tus manos temblorosas, intentando sujetar este delicado mango
que se escurre por momentos mostrando su asfixia y amargura.
Mis manos frías, que parecen no sentir y dejan que, en vano;
todo se quede en un mismo lugar, esperando que por sí solo ocurra.
¿Nunca sabemos la respuesta de si verdaderamente está encallado?
Yo creo que nos mentimos, nos sobrepasa por muchos lados: anchura,
altura, por debajo, por detrás, por encima del hombro… Y la de la mano.
Que si bestias pardas existen, ¿es porque la música no les fue pura?
¿O simplemente porque ellas mismas decidieron oír, pero nada claro.
Ya que no es escuchar, sino dejar que sobrepasen ríos y lagos;
cumbres borrascosas con árboles,  vides con sus uvas de la ira y un toque;
un solo roce de la delicada agua que nunca nadie quiso saborear en aros,
en arcos cuyas flechas atraviesan los cielos, ya saben que eres mi monte.
Donde me quedo a llorar y engañarme a mí mismo, por los siglos de los siglos… Y no paro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario