jueves, 19 de noviembre de 2015

Sensaciones por un árbol

No sé ni cómo explicarlo. La palabras exactas serían: seguridad, armonía y adicción. Pero… ¿De qué hablo? Pues de qué va a ser si no es de la sensación que te produce tener a una persona a tu lado de manera incondicional respecto al entorno que os rodea. Acabas con el estómago lleno a los tres segundos de empezar a pensar en su forma de hablar, en las experiencias pasadas que habéis pasado juntos y en las múltiples invenciones que pasan por tu mente con las que crear otras nuevas. Lo más gracioso e irremediable de todo esto es que pasa de manera improvisada. Nadie, ni aquel chico tan idiota y duro que ves por la calle, es capaz de frenar ni prevenir estas acciones. Otra de las principales dudas que se me vienen a la cabeza es en qué se basa todo esto. Primeramente pensé que se trataba de un simple trueque medido de favores que producían placer ajeno.


Al paso del tiempo, las mesuras de estas acciones dejaban de cobrar sentido alguno. Y eso que ni ella misma cubría tus necesidades iniciales que tú mismo creaste para ser feliz sin sentimentalismos. Los principales efectos que surgen en ti a raíz de la aparición y de la formación de una especie de dueto o pareja con la cual se enlazan emociones además de simples fluidos. El principal efecto se basa en un cambio de perspectiva moral: del individualismo al pensamiento sobre la comuna. Es decir, miramos por el bien y la salvaguardancia de la persona de nuestro lado. Muchos suelen errar con la típica frase ‘tener pareja te hace ser mejor persona’, ya que no es esa la transformación. Simplemente intentas que, mediante acciones externas a tu entorno, ayudar a reinsertar el de tu media naranja. Todo esto proviene del simple hecho de que es muy complejo encontrar un punto o situación en el que te sea indiferente el estado de este acompañante que tienes en el sendero de la vida en dicho momento. Sería algo “inhumano”, por decirlo de alguna manera. Ya que en cierto aspecto, su entorno pasa de estar en un segundo plano, a un simple estado de importancia. Llevándote a percatarte de muchos más aspectos diferentes, aunque sea un esfuerzo algo costoso, acabas decidiendo tomar ese camino por el hecho de que te beneficia a ti, y a ella/él. Mejorando por ti mismo las percepciones de las delicadas y frágiles ramas que constituyen el árbol que dos pequeñas personas decidieron plantar, germinar, para finalmente; hacer crecer.


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