martes, 25 de abril de 2017

Sin salida



         Paso a paso, se me para el corazón del pasado por pisadas de un presente que jamás caminé. Sentí dolor por verme sufrir aunque no conseguí sacar mis piernas a volar por las alturas de un paisaje que me ahogaba. Puede que me vea sin fuerzas, llevando un perfume de desesperanza. Por eso hoy intento no respirar con verdadera pureza, no vaya a ser que me huela sin querer. Si fuera por todas las miradas que me cruzaron en el pasillo, dirían que me he curtido en mil batallas. Yo sigo creyendo que mil veces tendría el pecho atravesado por sus espadas.


         Tiemblo si pienso, si no lo hago consigo evadirme, evadirme a ninguna parte. Ahí donde me muestro todo lo que he conseguido: que se salieran con la suya. No derramaron mi sangre por sus manos, o al menos no toda. No tuve ninguna razón para seguir hacia delante, simplemente tuve algo de “suerte” ya que la tierra movió sus granos y mi dirección.


         Nadie consigue ver cómo las garras oscuras del miedo alimenta a la boca de la impotencia, dispuesta a tragarte, desangrarte o ahogarte. Mil maneras de quedarte en un laberinto del que no sabes salir; ni siquiera decidiste entrar. Las paredes te acorralan, el suelo quema y no se separa de ti; te quiere con él y para él. El viento te desnuda a cuchilladas, consiguiendo brotar la sangre de tu cuerpo como una fuente a presión. Ahora sí, tu propia alma te lo pide: acaba con esto. Pero no es así, son ellos quienes te devoran, quienes rompieron el cáliz de la esperanza. Te arrodillas, agachas la mirada en señal de derrota, rompes a llorar… Crónica de una sociedad irresponsable contra un corazón noble.



No hay comentarios:

Publicar un comentario