lunes, 1 de octubre de 2018

No hay truco sin trueque


Hoy, esta tarde, esta noche, yo qué sé a qué hora;
pero ya estaban mi corazón y mi cerebro jugando.
No estoy muy seguro de qué estaba hecha la pelota,
no quería que tocase el suelo sin, al menos, saberlo.
Así que no sé si regañar a éstos dos o parar las gotas
de este reloj de agua que me enseña el cómo pero no dónde.
‘Pídele perdón de mi parte’ dije una vez, sin saber que estaba rota
por dentro y por fuera, como si fuese yo con mis renglones.
Era nuevo en el mundo del querer, principiante y adicto a las derrotas,
así que luché contra paredes que cortaban, llamadas espejos,
porque no pude verte tras el primer hielo de la copa.

He tirado muchos meses de mi vida con personas que ya no me hablan
llamándoles cariño o dándoles un beso suave en la frente.
Quiero un reloj nuevo, un líquido con el que de verdad pueda recuperar,
ya que sigo sin ver todo el camino debido a la esencia de mujer.
Así que tragaré fuerte y usaré de mis lágrimas al surcar un mar
donde robaría botellas con mensajes de auxilio que no encontré.
Volando el ave fénix por encima de mí, sin saber si hay más
oportunidades y caerá conmigo o será salvar a uno para seguir siendo dos.
La condena de los enlaces del bueno y el malo: caóticamente dispar.

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