miércoles, 10 de octubre de 2018

A brazas


Hoy he vuelto a sacar un carrete de la guantera
para ver una cara sin arrugas profundas ni destrozos.
Que si alguna vez te quise o te cuidé, hazle por favor una foto
porque mi alma recuerda como un pez en el mar y se vuelve pantera.
Cayendo en el más frío negro sellando mis huesos en el hueco del olvido,
mientras en tus pisadas hay una marca de sangre llevando mi apellido.
Miro hacia delante siguiendo tu sombra y hoy llevo tu instantánea en la cartera,
sigo pensando en cómo era recordarte con buenos ojos, queriéndote a mi manera,
pero este sendero que habito me deja sin aire por ser siempre hacia abajo.
Te hundes, te rescato; y vuelves a enamorarte de una roca con cadenas;
así que ya te rompo los espejos para que te cortes y no se alcance ese lago.
Cansado de mí tiré la toalla en mi esfuerzo y sola ocultó la luz de tu faro.
Desde entonces sigo en una cama de la que no salgo porque le tengo miedo a saber tu condena.


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