Me escondía tras la crueldad de un alma animal que no siente
en la que nadie percibía esperanza derramándose por el alma.
Fue cuando tu sombra cobijó mi regazo con cicatrices que no mienten
por mostrar la historia, el pasado presente y el futuro que salva.
Aunque no había brisa, por el vuelo de una pluma percibirte,
o más de una caricia por mis mejillas con tus labios al alba.
Por una noche enredados en la arena tu cuerpo me sigue
hasta el final de las sábanas donde acabamos cayendo a la nada.
Nadando volamos, descubriendo secretos que este fuego aviven
para los inviernos, para los otoños y alguna estación abandonada.
Caminando por las vías, como una musa de verdad, amante de raíles.
No es mi corazón ni mis fuerzas, solo pido poder que tu sonrisa satisfaga.
Ya sabemos a qué venimos, soltarnos es delito, muerde y solo dime
cómo mi rompecabezas lo resuelves, si de ojos y piel estás cegada.
Aguanta, sé fuerte y fluye por las letras, sé mi musa, y así no te olvide.
Quiero caer por la curva de tu pecho, para besar noches tu andanada
tras los días de muerte en cuerpo, en la vida que nadie ve ni sigue
ya que no son de aquí, vives en estrellas y jamás te olvidaba.