Un grito de más decibelios que tus latidos,
una lágrima que jamás tuvo que haber caído.
Aquella sonrisa que se escondió por miedo
a ser esculpida en lista negra de recuerdos.
Aquel camino de la muerte con olas de cielo,
dejando caer estrellas en forma de "te quiero"s.
Este desafío tan fuerte me echó de menos
cuando más de un brazo me echó por el suelo.
Teniendo los rayos del odio usurpando mi pelo,
sin conseguir que mi vida dejara de girar a tu duelo.
No fue el deseo de esconder las espadas de hierro
forjadas en el miedo a dañarnos con algo más que dedos.
Porque acabó siendo aquel estallido con color negro
que absorbió cada uno de estos oxidados recuerdos.
¿Hundiéndote? ¿Cómo? Si en botas de plomo te llevo.
Ese mar de iris multicolor lleno de anclas sin frenos.
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