Hoy sólo quiero despedirme de ti
como mejor se me da, con tinta.
Porque mi corazón se estremece aquí
y ahora; aunque no te alcance con mi vista.
Vivo rodeado por un fantasma carmesí
ue no deja a mis ideas tranquilas.
Sólo quería dormir hasta que te vi,
te soñé y desperté con el alma destruida;
Por favor, no te asustes,
no eres una asesina,
puse tu ladrillo en mis cimientos
y al irse, se derrumbó desde arriba.
Tampoco te menosprecies,
porque te quise una vida.
Ahora le robo al tiempo
un desierto de segundos egoístas;
Con ello construyo mis muros,
pinto mis paredes
y planto una semilla.
La riego con mis lágrimas,
ataques de pánico y sulfuros,
por cien noches y diez días.
Hoy dejo el hotel de la nostalgia,
con un mensaje bajo tu puerta.
Pidiendo perdón, que lo comprendas,
a la una y cuarenta
fue mi primer paso para volver a lo que era.
Sólo deseo que pueda mirar las estrellas
y te recuerde sonriendo sin que me duela;
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