Hoy escribo con tinta negra
por miedo a salir del luto.
Siento que aún queda arena
en mi pies y no disfruto
del calor de la vida y su candela.
Aunque se apagó nuestro fuego,
con tu cubo de agua en templa.
Sin salpicar, jamás fue bruto.
te lo agradezco, pero igual me hiela.
Sé que nos quisimos mucho,
yo aún lo hago, aunque no haya hoguera.
Alargo mis versos, ahora mudos,
por miedo a que me escuches más allá del muro.
O peor aún, que caiga y nos veamos fuera.
Ahora con el azul doy pasos,
porque noto que late más frío
si me da por recordar tu regazo.
No sé reciclar todo mi amor, no lo tiro;
pero le doy sepultura para un duelo sano.
Siento borrar nuestras fotos y me despido.
Ojalá te quieran como yo, hasta el letargo.
Canis Majoris hoy se volvió pequeñito
pero te iluminará el cielo mil años.
Tartamudeo con un un bolígrafo rojo,
para reconocer toda la pasión
que sentía al mirarte a los ojos,
pestañeabas y que cambiase el color.
La vida se veía diferente en todo,
jugabas con mis sentidos y el amor.
Las mañanas grises cambiaban de sabor,
las noches venían repletas de tu olor
y las tardes me tocaban suaves en un colchón.
No puedo escucharte, pero mis oídos escuchan perdón
por no ser perfecto, por simplemente ser yo.
Me veo y sé que nadie muere por otro corazón,
así que cuida el tuyo, por favor.
Que las piezas del mío
ahora
las volveré a unir yo.
Ahora es verde, aunque no me crea.
Pero quiero esperanza en mis letras
sabiendo que sonreiremos cuando te vea,
en una tarde con café y amistad plena.
Que el luto enterrado nos proteja,
sea sombra y fortaleza.
Te quiero mucho, hasta que muera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario