Hoy la incertidumbre está jugando conmigo,
sin yo saber qué le he hecho, pero sigo.
Oscuros pensamientos me echan del camino,
y tras robarme malos minutos, me digo a mí mismo:
Suelta de tus manos ese lártigo invisible,
que únicamente daña, y nunca se corrige.
Sólo acepta que estar mal es comprensible,
el duelo es una fase que también se vive.
Abrázate y mírate a los ojos
para decirte en voz alta.
Que puede derrumbarse todo
pero eres tus propias alas.
Llamaos a vosotros
mismos, ángeles de la guarda.
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