domingo, 27 de julio de 2014

Musas de las afueras

Linda pesadilla,
siempre es contigo,
besos que ahogan mi barbilla
por la danza de tu ombligo.
Entre unas sábanas, de noche
poder en ellas perdernos
acabando en un amanecer,
disfrutando sin derroche,
que como siempre
en cada roce,
grabas tu nombre,
en mi piel.
Ser de terciopelo
o dulce como la miel.
Una muerte rápida,
un mordisco,
me valen cien.
Una huida
y un camino,
ser tu druida
y tú mi destino.
No saber viajar sin ti.
Sigue, esos son los pasos,
te llevan al fin
que maullan los gatos
sin saber decir:
“Que de ti me ato,
por verla sonreír”.
Besos con sabor a quédate,
respiraciones de fuego;
dos animales que solo desean
ser algo eterno.
No es querer ser feliz,
es obligarme a buscar
la manera de encontrar
que tu beso aquí,
el tiempo haga parar.
Ese miedo que engatusa,
volverme loco de atar
por mi pequeña musa,
así; sin más…

Todo

Tantas las caídas,
tanta penumbra
para buscar salida...
A ras de mi tumba.
Tener una guarida
para lo que abunda
y no se echa encima.
Es un mundo de tundas,
yo la persona maldita
cuya arma desenfunda.
Disparo a las heridas
para que el barco hunda.



Un secreto bien guardado
es gracias a la mala llave,
sin echar cara al candado
no harán falta nunca claves.
Cuando el portavoz macabro
de silencios desee y hable,
será cuando todo lo malo
comience y esto acabe.
Echando más agua al cazo
conseguirás que desborde
para sufrir uno de los tratos
desiguales de vapor uniforme.



El cansancio siempre mata,
agotamos sin saber que acaba.
Pero sufrimos si se desata,
hipocresía de las espadas
con escudo egoista de ratas.
La posición queda suplantada
por la decisión sensata.
Otro cuento de los que acaba
aunque con los fallos impacta
dejando reposar en la espalda.

jueves, 24 de julio de 2014

Profundidad interna

Al ver tanta tragedia
y sentir tu maldad
pude dar plegaria
a mi alma en paz.
Tener tu miseria
y un calo de hash
al saber que el sepia
es el color real.
La añoranza necia
que ruge en pedestal
para dejar a medias
la sonrisa de cristal.
Que corre esa línea
para matar al khal,
calentar las rimas
como uno más.


La mierda con cuchillo
acaba bien cortada
mi mente el librillo
y palabras ruladas
por tener un escondijo
entre tus manadas.
Oculto mi ombligo
y centro tu mirada
en matar a los hijos
de quién tú amabas.
Una guerra de dichos
como arena derrumbaba,
todos esos castillos
que nunca se alzaban.
Tener sed de digno
por hienas mataba,
aunque haya gritos
Verdad jamás callaba.


Dime esos cuatro versos
en los que todo azul
del cielo y tiempo
acabarán como tú.
Volando sin consuelo
cayendo sin juventud
tú me hiciste viejo
ahora meto el ataúd.
Ahogando en pañuelos
un pez del Mar Tabú.
Poder alzar el vuelo
acabando en Malibú.
Sin tocar el suelo,
ya he dejado sin luz
con técnica de ciertos
sentimientos cual iglú.
Frío y roto por dentro
Seguro sin le petit amour.

Ciudad de camellos

Con los pensamientos idos
en el mirador tendido.
Dejo caer estos heridos
versos que tiran podridos
un resurgir de bandido.
Con unos solos soplidos
una cerbatana deja heridos
por todos los escondijos
en ciudad de los no-vivos.
Un kamikaze hundido
fue un submarino amigo,
hasta que en la selva tiro
un cubo de azar maldito.
Aquí entraron más niños
solo haciendo más ruido,
las presas, venid conmigo
moriréis por los descuidos.
Solo una regla exijo:
mata siempre, huye vivo
y acaba en el castillo.


Siéntete más seguro,
armadura hecha muros
cuidando bien de los tuyos
en el caos del inframundo.
Anda por calles Neptuno,
con marismas enfundo
la hoja de cualquier escudo.
Los barrios náuseabundos
del fosfoyeso oscuro,
¿Seguro? No, ninguno.
Consiste en ser duro,
en la ciudad muero diurno
aunque un fuerte nocturno
acabó siendo más de uno.
En la esquina pasar es chungo
sin que te cojan por hurto
entre pocos para sustos,
la muerte y yo, vamos juntos.
Llenan armarios de difuntos
sádica señal, saludos.

martes, 22 de julio de 2014

Solución

Si se te tuerce la vida
piensa si lo hiciste bien.
Todo es una estampida
de problemas en el arcén.
Aunque te vengas de ruina
nunca te preguntes por qué.
Las verdades matutinas
fueron el agua y mi Odiel,
punzantes como espinas.
Tus problemas, del uno al cien
se pueden contar, adivina:
¿podar es caminar sin pies?
Curva, voy buscando esquinas
por tener mundos del revés.
Quedarte quieto por encima
que unía piernas, el cien pies,
compañeros, guillotinas
transplántate bien.
Polinizas, te marchitas
alimentando a su vez.


Lento es el intento de fuga
tras pasar la última hoja
de la rama en árbol caduca
y bosque de abstracta forma.
Laberinto para orugas
siendo complejo sin más,
vegetal es esta tumba;
saber si evolucionarás,
terminando senda púrpura.
Difícil sería aplastar
algo escondido en tundras
y además, pudiera volar.
Varias alas náuseabundas
que escapan lejos, van al mar,
sal, repara heridas profundas
parad, no pensad en tentar
si no, no seremos igual.
Tú, el entorno debes amar
hará mucho daño gradual
por un tesoro ejemplar.

Gotas cayendo al tempo

Las lágrimas caer al charco
formando una caída
de un imperio por el llanto,
sabiendo que vendrías
pero no protegió el manto
en el que me escondería
durante miles de años.
Saber qué amas tanto
por simples poesías
a musas con su encanto,
encantador que saldrías
por matarme de un impacto
entre tanta melancolía.
Los engranajes del reloj
están oxidados por ausencia,
de no tener nada mejor
que me dé una apariencia.
Saber qué soy el balón
del partido da la consciencia.
Una noche gritar sin pudor
por la simple apariencia
de mi alma en pena
que muere entre tanto sudor.
Una rebeldía sin voz
de estar huyendo
del tic-tac del tiempo
camuflándome en el viento.
Es la simple escena
que te hace lento
mientras revienta una vena
por tanto triste cuento ,
devoro tras la melena
de una chica no entiendo,
una verdadera pena
es el no tenerte cuando quiero
para mis cadenas
que unen todos estos versos.
Acabar siempre reventado
por un pensamiento
que me trajo el encapuchado,
seguido por el enfriamiento
la caída del guiado.
Mientras creaba testamentos:
Almas con poder helado
arrojadas al cabo del ciento
de noches, estuve anclado
al barco de mis sueños.
Unas caderas fueron mi legado
creadas por empeño,
en las que el desamparo
dejaron frunciendo el ceño.
Les dio un tono tan dorado
en que muchos acabaron
buscando su dueño.