Tantas las caídas,
tanta penumbra
para buscar salida...
A ras de mi tumba.
Tener una guarida
para lo que abunda
y no se echa encima.
Es un mundo de tundas,
yo la persona maldita
cuya arma desenfunda.
Disparo a las heridas
para que el barco hunda.
Un secreto bien guardado
es gracias a la mala llave,
sin echar cara al candado
no harán falta nunca claves.
Cuando el portavoz macabro
de silencios desee y hable,
será cuando todo lo malo
comience y esto acabe.
Echando más agua al cazo
conseguirás que desborde
para sufrir uno de los tratos
desiguales de vapor uniforme.
El cansancio siempre mata,
agotamos sin saber que acaba.
Pero sufrimos si se desata,
hipocresía de las espadas
con escudo egoista de ratas.
La posición queda suplantada
por la decisión sensata.
Otro cuento de los que acaba
aunque con los fallos impacta
dejando reposar en la espalda.
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