Con los pensamientos idos
en el mirador tendido.
Dejo caer estos heridos
versos que tiran podridos
un resurgir de bandido.
Con unos solos soplidos
una cerbatana deja heridos
por todos los escondijos
en ciudad de los no-vivos.
Un kamikaze hundido
fue un submarino amigo,
hasta que en la selva tiro
un cubo de azar maldito.
Aquí entraron más niños
solo haciendo más ruido,
las presas, venid conmigo
moriréis por los descuidos.
Solo una regla exijo:
mata siempre, huye vivo
y acaba en el castillo.
Siéntete más seguro,
armadura hecha muros
cuidando bien de los tuyos
en el caos del inframundo.
Anda por calles Neptuno,
con marismas enfundo
la hoja de cualquier escudo.
Los barrios náuseabundos
del fosfoyeso oscuro,
¿Seguro? No, ninguno.
Consiste en ser duro,
en la ciudad muero diurno
aunque un fuerte nocturno
acabó siendo más de uno.
En la esquina pasar es chungo
sin que te cojan por hurto
entre pocos para sustos,
la muerte y yo, vamos juntos.
Llenan armarios de difuntos
sádica señal, saludos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario