Todos los seres humanos hemos acabado muy mal sentimentalmente por experiencias y acciones que hemos realizado. Que sí, es un mecanismo de nuestro cerebro que nos analiza de una manera u otra qué está bien o mal. ¿Pero para qué te sirve todo al fin y al cabo si cuando queramos darnos cuenta ya han pasado dos años de dicha acción y nadie la recuerda? Vida solo hay una, no nos queremos dar cuenta, pero es la dura realidad. Yo he tratado mal a la gente mucho tiempo y multitudes de veces, pero también porque no recibía beneficio alguno por ello, y entonces no iba a malgastar mi energía en ello.
Aunque a decir verdad, no maltrataba a las personas, simplemente dejaba de mantener el contacto, fácil y sencillo. Queramos o no, esta vida es un negocio, sentimental, pero lo es. Si tenemos un grupo de amigos, es porque ellos nos hacen sentir bien, a gusto, queridos. También hay otra multitud de gente que podríamos categorizar como “temporales”, este tipo de persona solo pasan un pequeño tramo de tiempo en nuestra vida, por el simple hecho de obtener algo concreto, ya sea sabiduría, placer o nuevas virtudes. Siempre serán utilizados en dichos tiempos para el beneficio propio. Luego los enemigos o personas que nos caen mal son esas empresas o instituciones que provocan un desequilibrio negativo en tu empresa. Por culpa de su mera presencia, la demanda de tu producto baja hasta límites de vértigo. Puede ser una metáfora muy arriesgada para la mayoría de las personas, pero esa gran mayoría es inculta y no desarrollan su imaginación, cosa que no me incumbe ni desmorona mi perspectiva. Como iba diciendo, puede sonar bastante duro, pero es así. Todos queremos que salga a flote, sí, es algo obvio, lógico e indiscutible.
En el caso de las personas tienen definida su felicidad tal que ver a la gente de su alrededor es igual, se cumple el mismo caso. La única diferencia es que esa misma empresa se divide en sectores, en pilares, que sin ellos, nada volverá a ser lo mismo. Entiendo que cuiden y mantengan mucho ciertos pilares que están más que otros, pero la principal reacción que eso conlleva es el desgaste de otras por falta de mantenimiento. Por esa misma razón, la mayoría de la gente que necesita mucho apoyo moral, acaba sola, porque es tanta atención la que hay que prestarle, que a las otras personas no les sale rentable y las dejan solas, a su merced, a la deriva. Si nos fijamos bien, siempre necesitamos alguien, en este mundo, con una voluntad sobrehumana, que podríamos traducir como una persona que apuesta mucho por cierta empresa. Y gracias a ellas, esas empresas pueden salir a flote tras una costosa y larga inversión, ya sabe mantenerse sola; será una empresa que posteriormente invertirá muy seriamente en otras por el simple hecho de la experiencia propia.
Finalmente obtenemos un bucle de autoayuda eterno, parece raro, pero es cierto, si una sola persona, a través de diez amigos o familiares, es capaz de conocer a otra decena por cada susodicho, obtendremos un rango de cien personas por cada persona en el mundo. Obviamente se repetirán personas, pero con el avance de esos tejidos, formamos una tela de araña que abarcará a todas las personas del mundo. Por eso mismo se convierte en una señal que puede ser transmitida desde un punto cualquiera y llegar finalmente a otro. La única diferencia que pude haber es el camino recorrido. Obviamente es más fácil si ayudas a alguien cercano que a otro ser humano ubicado en el otro punto de la red que formamos entre todos.