Me equivoqué cada día de mi vida y ahora os echo de menos
sin haber sabido todo este tiempo, que el vivido con vosotros es ameno.
Que nadie me quite de vuestra naturaleza, sin vosotros, tormenta y truenos
son los acontecimientos de mis días por no saber nada, por no teneros.
Tantas veras que yo quiero, tanta familia que aún no saben que le aprecio.
Pero qué le hago yo, si de joven soy idiota, y de adulto, no os querré menos.
Que por mil horas que pasen, que por mil tumbas que vea… Juntos, lo prometo.
Un laurel y mil cenizas, solo pido una cosa, por favor volver a veros.
No hay nada como la familia, que te haga sentir con todos, un hombre entero
Mamá, Papá, Dani, Alejando y mi Elvira; como sea… Que vengan los abuelos.
De todas las locuras que existan, que ninguna sea veros en un suelo
estando yo lleno de vida, mientras que vosotros surcáis en velero
el mar a otro mundo, un mundo lejano, un mundo al que no quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario