viernes, 21 de octubre de 2016

Las cosas claras


¿Cosas del hoy? Quiero escupirte desde un 31 de Octubre
porque no eras buena persona, tenías veneno brotando de tus ojos.
Solo deseo que se te pudra la piel que engaña, chica del Louvre;
para que solo quede lo que eres, un animal insensato sin más tono
que el de querer hacer daños, disfrutar de miércoles hasta los lunes.
Sabiendo que el martes era libre en versos sin tenerte como modo.
Mudo pieles rasgadas por tus colmillos de víbora que solo pudren
mi alma, todas mis letras sin que esto era jugar,  al ahorcado.
Mis deseo no van más allá de querer bajo tierra todo lo que anduve,
ese camino a tu lado que solo me enseñó a ver que ya estoy roto.
Cuando son mil personas, mil apoyos los que deseo que me curen
estas viles marcas que tienen tu patraña como firma de negro loto.
Anda, lárgate, barranco abajo atada a peñascos. Que tu muerte me la sude.


lunes, 17 de octubre de 2016

Cuéntame tus miedos


Eres tú ese lobo feroz que busca a mis tres cerditos
dentro de un corazón envuelto por un alma ya sincera.
Así que dime si eres paja, madera o ladrillo por cobijo
que por mucho que soples, mi fuerza proviene de esperas.
Tanto camino largo hizo de mis pies un creador de caminos
que solo desea que ayuden a llevarte, siendo la primera.
La primera en ver mundo, conocer la luz y el abismo
que guardaba la abuela de caperucita allá por sus tierras.
Deja que no solo sea un cuentacuentos divertido,
sino que te anime, te apoye y vuelva una musa ligera.
Volando por mil las historias para saber mis destinos
que gracias a sus fábulas tuve con fuentes a mi vera.
Hoy por hoy, naufrago 20000 leguas de viaje submarino
siendo tu lengua quien me enamora por buena y sincera.

viernes, 14 de octubre de 2016

M y M, M


Estoy intentando encontrar las palabras para describir la noche del parque.
Son las tres de la mañana uniendo miradas siendo yo el sastre.
Todas y cada una de ellas adornaron los besos que quise robarte.
Así que rompí la cadena de tu tentación solo a base de verdades.
Solo soy un simple chico que cuida de quien le hace un desastre.


La última vez que te vi prometí no romper jamás ninguno de tus pétalos.
Loco de atar en la Alameda por un abrazo del pasado siendo de secano.
Estando inundado por mil recuerdos que deseaban brotar sin ser en vano.
¿No se puede derramar una lágrima? Agárrate, son tus curvas y mis abrazos
Abiertos para abarcar todos tus rincones para pintarnos a oscuras con las manos.


Durante las mañanas pienso cuántas veces te dejaría en mis sábanas de marfil.
Entre las mil musas que puedan existir no creo que vuelen alto como tu ”sí”.
Moviéndonos en un barco a las orillas de un abismo tapado por mi rey y tu alfil.
A través de tus movimientos acabé en jaque sin saber otra cosa que rendir.
Gáname, derrótame, túmbame y yo seré quien termine sin salirnos de aquí.
Imaginando tus nuevos meses, livianos; aligerando un contorno burdeos sin fin.
Ahora sólo respira. Estás llena de magia, sonríe como nunca; hazlo por ti.

lunes, 10 de octubre de 2016

Locura desequilibrada


Quiero volver a ese viernes lleno de tus miradas cómplices
se me hizo raro verte moviendo caderas sin ser parte del cuadro.
No grabé ninguna de las escenas y me sentí director de cine
para una musa libre, asustada por la magia de cualquier loco en paro.

Tiraría del negro de la noche para no dejarte ver esos males
que no te dejan dormir entre las ramas de tus jardines.
Yo entré con la excusa de recoger dos flores más que iguales
sin saber cómo escarbé profundo para saludar a tus grandes raíces.
Para cuando las encontré, tus tierras me ahogaron por salvaje
dejando en el subsuelo la advertencia de la curiosidad sin matices.
Tirémonos al agua de tus infiernos para nadar entre tus males.
Ladrillo a ladrillo quiero altura y que en mi cima anides,
te volviste las gotas de suerte en mi perfume de casualidades
así que huele, lento y fuerte, que tu pecho en el mío… aterrice.

Mataría las horas del tiempo con la almohada llena de cargas
eléctricas que surgieron al echarte un cable detrás de la antesala
de secretos en tiempo pasado apagando nuestro presente en llamas.
No soy equilibrista, pero en encanta volver loca a tu balanza.

domingo, 9 de octubre de 2016

La caída y su choque


Me tiraría de cabeza en el acantilado de tus sueños
para así encontrar todos esos años donde no tengo hueco.
Encontré mil noches bañadas por agua a la sal de varios dueños,
ahora deseo verte feliz y corriendo como niños pequeños.



Jugamos en un lago sin alas pero de aguas turbulentas
donde tus alas no tienen cobijo a pesar de lo que me cuentas.
Hoy te volviste trovadora de los males que recomen mi conciencia
con tal de sacar mis demonios mientras esperan en la puerta
de un cielo solo para nosotros, para soltarnos el alma y las riendas.
Vuelva, flota y múerdeme. Que sea sexo de ángeles dándose cuerda
y no soltar el ritmo a no ser que me ahogue chocando caderas.
Me sueltas, te agarro. Te miro, te tumbas y bocas quietas
deseando lamer la miel de un futuro cultivado con proezas.
Quiero que me sueñes sucio, duro y arrancándote la silueta
de tipa dura que no tienes; tus ojos te delatan, así que suelta
para volver a la locura creando recuerdos merecedores de vuelta.



Me levanto de una cama con sábanas que solo huelen a miedo
a pesar de mi perfume de libertad que traje siendo sincero.
Una musa insegura se coló con su mirada perdida en un concierto
al que volvería ronco y sin fuerzas para verte sin escudos de acero.
Juguemos piel con piel por la naturalidad de tu carisma sin frenos.


sábado, 8 de octubre de 2016

Iría, ¿irías? Iríamos



Me gustaría saber tu nombre para gritarlo a los cuatro vientos
mientras dejamos atrás las penumbras de un pasado de cuento.
Que tragaba tanto mar que mis labios secan con su aliento
de animal gris para un mundo vacío y negro llamado desierto.

Al sonido de la orquesta de Aranjuez corremos por la libertad
que nos han reservado veinte años y ahora podemos saborear
con un buen mordisco a la vez que nuestra lengua destellará
por mil papilas embriagadas con el jugo dulce de jazz.
Sí, saborearé música y escucharé poesía como en Nunca Jamás.
Oiré cómo tus ojos tararean un himno a mis caderas de cristal
por tanto terremoto de orgasmos y grietas de uñas por detrás.
Siendo nuestras espaldas un lienzo causa de la rabia y la maldad
guardada en el pintor de tus ojos donde caerse para no saltar.
Solo diez frases para un paraíso que para terminar, oportunidad nunca se le da.

A la noche es cuando las estrellas empiezan a caer sobre la tierra
donde solo quedan estas cientos de playas, decenas de bosques y nuestra ropa sucia.
De tanto jugar con nuestra naturaleza de amantes con astucia
usada para besar la piel del otro con una fiereza mientras inunda
toda mi mente de sensaciones que no olvido con tus “soy tuya”.
Dispara, vamos. Llégame al alma y no falles; que entonces será mi culpa.

Rutina de lo inusual


Hoy juego a hacer malabares con pequeñas bolas de esperanza.
Las malas ya se rompieron por no saber tener ángel de la guarda.
Faltaría a los derecho robando tu Luna, escondida en una caja malva
donde guardo una receta para volver de mi locura a nuestra calma.
En este mundo de falacias acechando nuestro velo, la capa
que evita tóxicas de un viento que no nos respalda.
La envidia de una flor de lis, los pétalos de una colonia amarga…
Todos ingredientes para relucir un verso que no flota, solo amaga
sus ganas por robar la conciencia y el aliento con simple labia.
Y aquí me tienes, inventando mil acertijos para en tu cuello desembocar
como mil aguas corredizas de un siniestro entre tu corazón y tu alma.
Saber que todo es un rompecabezas que une miradas pieza a pieza.
Conectados por tus mil lunares con todas mis líneas hasta el alba,
rojiza por tus mejillas impregnadas en una melodía que lleva tu marca.
Vuélvete, te diría, huye hasta encontrar tus verdaderas alas.
No quiero que caigas a un vacío donde solo se encuentra mi espalda.
Quiero crecer! ¡Quiero saber de ti! No saltar tus palabras
y tenerte volando en mi cabeza por la noche con tu consejo de esa mañana.
Jugamos a ser monos, solo me dices un par de frases y nos vamos por las ramas;
terminaremos delcolgando la vergüenza para levantar la esperanza.
Tira un dado, del uno al cinco, huimos. Seis, cógelo; y de nuevo… Lo lanzas.