Me tiraría de cabeza en el acantilado de tus sueños
para así encontrar todos esos años donde no tengo hueco.
Encontré mil noches bañadas por agua a la sal de varios dueños,
ahora deseo verte feliz y corriendo como niños pequeños.
Jugamos en un lago sin alas pero de aguas turbulentas
donde tus alas no tienen cobijo a pesar de lo que me cuentas.
Hoy te volviste trovadora de los males que recomen mi conciencia
con tal de sacar mis demonios mientras esperan en la puerta
de un cielo solo para nosotros, para soltarnos el alma y las riendas.
Vuelva, flota y múerdeme. Que sea sexo de ángeles dándose cuerda
y no soltar el ritmo a no ser que me ahogue chocando caderas.
Me sueltas, te agarro. Te miro, te tumbas y bocas quietas
deseando lamer la miel de un futuro cultivado con proezas.
Quiero que me sueñes sucio, duro y arrancándote la silueta
de tipa dura que no tienes; tus ojos te delatan, así que suelta
para volver a la locura creando recuerdos merecedores de vuelta.
Me levanto de una cama con sábanas que solo huelen a miedo
a pesar de mi perfume de libertad que traje siendo sincero.
Una musa insegura se coló con su mirada perdida en un concierto
al que volvería ronco y sin fuerzas para verte sin escudos de acero.
Juguemos piel con piel por la naturalidad de tu carisma sin frenos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario