sábado, 8 de octubre de 2016

Rutina de lo inusual


Hoy juego a hacer malabares con pequeñas bolas de esperanza.
Las malas ya se rompieron por no saber tener ángel de la guarda.
Faltaría a los derecho robando tu Luna, escondida en una caja malva
donde guardo una receta para volver de mi locura a nuestra calma.
En este mundo de falacias acechando nuestro velo, la capa
que evita tóxicas de un viento que no nos respalda.
La envidia de una flor de lis, los pétalos de una colonia amarga…
Todos ingredientes para relucir un verso que no flota, solo amaga
sus ganas por robar la conciencia y el aliento con simple labia.
Y aquí me tienes, inventando mil acertijos para en tu cuello desembocar
como mil aguas corredizas de un siniestro entre tu corazón y tu alma.
Saber que todo es un rompecabezas que une miradas pieza a pieza.
Conectados por tus mil lunares con todas mis líneas hasta el alba,
rojiza por tus mejillas impregnadas en una melodía que lleva tu marca.
Vuélvete, te diría, huye hasta encontrar tus verdaderas alas.
No quiero que caigas a un vacío donde solo se encuentra mi espalda.
Quiero crecer! ¡Quiero saber de ti! No saltar tus palabras
y tenerte volando en mi cabeza por la noche con tu consejo de esa mañana.
Jugamos a ser monos, solo me dices un par de frases y nos vamos por las ramas;
terminaremos delcolgando la vergüenza para levantar la esperanza.
Tira un dado, del uno al cinco, huimos. Seis, cógelo; y de nuevo… Lo lanzas.


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