viernes, 19 de septiembre de 2014

Primer día de clase

      Hoy es el primer día de clase, me encuentro sentado en una silla rodeado de extraños conocidos, gente nueva y a la vez familiar. Un 16 de Septiembre bastante caluroso, está bastante nublado, la verdad. Veía cómo las grisáceas nubes descienden a la vez que se desplazan. Noto cómo nada es igual que antes, no me siento cómodo conmigo mismo ni con el lugar en el que me encuentro. Puede ser que yo haya cambiado de manera brutal. Es posible que el causante de todo ello haya sido este verano tan desastroso, encerrado en casa la mayoría del tiempo, tumbado en mi cama, para ser exactos. Todos dicen que es una depresión causada por las muertes de varios amigos míos. Lo peor no fue la pérdida en sí, sino las razones: suicidios. Da pena ver que grandes personas se echen a perder por unos papeles, unos cartones y varios gramos de droga. Todo me hizo pensar sobre la fugacidad de la vida, la manera en la que se escapa el tiempo sin poder atraparlo, como agua entre los dedos. En cambio, si sufrimos, serían piedras, rocas pesadas, provocando que nos dañemos y cansemos de aguantar todo el peso que conlleva nuestra carga. ¿Hay veces en esta vida en la que podemos dejar caer todo? ¿Y si dañamos a terceras personas? Nunca lo hice, pero puede que ésta sea mi primera vez, y como siempre, temo por más cambios en mi vida, la desesperación de todo lo que creía conocer. Miedo por la desinformación...

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