viernes, 30 de septiembre de 2016

Gota a gota


Gota a gota lleno un cubo de agua ahogado,
día a día me miro al espejo con ojos de soldado.
Disparándome recuerdos a una piel marcada por diablos
ocultos entre el tiempo deshojando mis fuerzas en tu cuadro.
Así que dame de beber en tu tintero para papiro mojado,
contaré una historia donde no quieras salir sin ambos.
Las manecillas de un reloj aguantan nuestros ánimos
preparados para seguir corriendo, por un monte de libros amándonos.
No voy a matar las horas de tu desierto, quien volteo de vez en cuando.
Quiero sentir tus dientes en mi cuello, como vampiro marcando
todas nuestras maneras de pensar que no queremos acabarlo.
Terminé rebosando mi pozo escondido para los miedos
saltándome las reglas mientras recojo tus amuletos.
Cuanto encontramos la sangre de la suerte sin dueños…
Ven, sé valiente y tírame los dados al pecho, nuestras bocas en tu juego.

No lo hagas


No quiero caminar por senderos oscuros.
Otras noches te eché de menos siendo inoportuno.
Tanta agua de lluvia sobre mi espalda no es esfuerzo puro.
Esfuerzo fue cambiarte la forma de ver todo este mundo.
Rasgando vestiduras a la verdad petrificada estando sin rumbo.
Inundemos el mar de la colonia de risa cuando te veo confuso.
Nunca dejaste de mejorar aprendiendo de un rumor obtuso.
Dejando entre mis brazos un ritmo que da calor siendo agudo.
Amaneces, me iluminas, anocheces y quiero siempre tu ánimo de desayuno.
Solo por tenerte conmigo todo el tiempo. Somos dos, siempre uno.


jueves, 22 de septiembre de 2016

Paisaje de mi mente


Solo sé que tengo agobios por mi mente
que vuelan noche y día para saber que ‘presente’
no es tiempo, sino carga de lluvias y torrentes.
Todo tiene agua gris con un cielo fluorescente
que no me deja tocar las gotas de mi frente
cayendo como flechas con sangre ardiente.
Consiguiendo evaporar las noches que pasé delante
de unos raíles esperando acabar un diario de poeta diferente,
ya que nunca creí en nada, a pesar de jugar a suertes.
Caminante de raíles encuentra un precipicio delincuente,
al que le das la espalda y te agarra a contracorriente.
Aprendí que en  esta vida nada vales si mientes
a los ojos de pureza; ahora son de serpiente.
Te vuelves un animal del que nadie sabe ni quiere
no es cuestión de querer, sino de cuidar, cuidar bien.

Magia de la verdad poética


Hoy no consigo ver las astas al toro
a pesar de sentirlas dentro de mí haciendo daño.
Todo se aleja y se acerca de algún modo,
siendo mi vida una peonza sin horas de descanso.
Juguemos, saltemos y vivamos los segundos de oro
que por ser época dorada, no te quitan los halagos.
Aquellos por los que mi boca maldijo sin verlo todo
aunque nadie me quita los juegos con las manos.
¿Tienes miedo a saltar? Yo asalto tu ropa con lodo,
manchándonos y recobrando infancia de recuerdos ancianos.
Volando me fui para aterrizar en un mundo sordo
ya que todo era ruido y nadie escucha lo malo
que circula en espirales sin respirar, aguanto y no mojo
unos recuerdos de papel que viven de la tinta de los magos.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Palabrismas y encantamieños



Quiero cuadricular cada una de tus preciosas curvas 
en mil dibujos de tinta marrón del lienzo de tus ojos. 
Para agujerear mil paredes en la piel de mis recuerdos, desnuda;
ser claves soleadas en fa y do para aprender tu voz y tono
cada una de las mil historias en más de una cueva de lujuria,
volviéndome loco ante tus esquemas mientras dejo caer mi trono 
a tus pies pigmentados por la pureza de la sonrisa de una musa.
Te dije que era fuerte, intenso; y me bebiste de un solo sorbo
como agua que corre río abajo; me quedé sin miedo a la altura.
Porque avanzamos, nubeseando por los cielos escarpados y rojos. 
Teniendo de manía titubearte mandinamente palabras mudas
que me invento en las escristorias impresíviles sin voto. 
Se desmontonan mis versos por imnosifenia paraística se frustran
porque los comprendas en su caisanda de la fluz de loto.
Tú, mi cuerda de huida en las bocas sin mordevisuras, 
sí, es rarieciente; pero nadie sabe que promemeñique no se ha roto.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Piro Vendetta


Quise probar a medir mis palabras por longitud e intensidad
un frío atardecer de otoño en un corazón azul pero sin mar.
Cuando me quedé pequeño por el choque entre inmensidad
de un cielo azul con penumbras aguadas en botellas de cristal
y el roce de un salado agua con olas intentando mis pies alcanzar.
No supe nunca qué color daba a quién guerra y qué otro pedía paz
ya que el manso agua terminaba en un golpe de espuma sobre sal.
Acompañando a mis pasos cada grano de arena, a otro verso avisad,
yo aún no me hundo ante la batalla del tiempo, que cae una noche más
entre tantas mis falacias colgadas en mi alas y así no poder volar.
Juégame, sumérgeme, ahógame sin que el viento venga detrás,
seguro que me mira con ojos de locura para que no vuelva jamás.
Entro en tu jardín a por una flor, cualquier excusa me sirve, pero dime cúal.
Siempre tuve malas decisiones, hasta hoy, agua y aire, déjame llevar.

Sigo pensando camino a la montaña como tú, puesta de Sol
puedes surcar entre mis dos mundos y yo no tengo petición.
Me vuelve loco tanta falta de alas, tanto esfuerzo para un no,
sabiendo que las fuerzas ya no las guardan mis ganas de tifón.
Sigo escarbando en los pensamientos olvidados de mi timón
de un barco fantasma y perdido por tu sonido en clave de Do.
¿Será tarde para un simple chico volar como tú, como Dios?
Aunque sean mil los sueños que deje atrás en la vida por decisión,
un sueño se fuga por mi ventana, es tu aire quién me lo robó;
viejo conocido con el que mi alma, tu marea de noche ahogó.
Es imposible contar toda mi historia por suerte o maldición.

Aunque este último intento me secunde, yo, Fuego, termino sin corazón.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Clases


A veces me pongo a pensar en la importancia de mi aspecto,
solo cuando tú me miras cada una de mis cicatrices en el espejo.
Es difícil describir cómo consigues erizar mi piel dejándome perplejo,
aunque también aprendí que lo difícil no es volar tan alto ni tan lejos.
Si quieres encontrar la clave de la vida, solo disfruta cada segundo del vuelo
me enseñaste que mi alma puede dar calor y mis abrazos dar sueño
en los que te sumerges para olvidar un mundo malo donde todo tiene dueño.
Sin saber cómo llegué hasta a ti, pude acariciar tus sentidos por el cuello;
dejándoles llevar la rienda de mis latidos por las nubes de tu cielo
en las que observamos nuestro mundo, hecho a nuestra medida y deseo.
Me es imposible mentir a tus ojos inundados de verdad con excusas de recreo
sabiendo que tú eres quien me enseña de la vida lo malo y lo bueno.
Que mi cuerpo sea tu pizarra donde plasmar todos tus pequeños miedos
con los que juegas noche y día al escondite. Piensas “a ver si los pierdo”.
Cuando solo quiero que confíes en un alma errante que se volvió velero
de tu mar de dudas, encontrando por tormentas un faro; nuestros recuerdos.
Daño no hay cuando estamos cerca, juntando nuestras carnes… De hecho
estos versos me enseñan que aún tienes miedo al sonido de un “te quiero”.


lunes, 5 de septiembre de 2016

Viajes



Gracias a ti aprendí a volar, noche y día, a ras de más de un mar
sin saber las palabras exactas, me enamoras como una estrella
que se cruza por el cielo un segundo y mis deseos salen a flotar.
Ninguna de mis luces me apagó la ilusión al ver en mi piel tus huellas,
sin tener cuidado, sin medir mis versos a mi corazón le daba igual;
ya eran las cinco madrugadas más bonitas de la vida de una maleta.
Baúl de cuero donde guardo nuestros mil recuerdos del mundo de verdad
que nadie le teme a nada, ni nosotros a las ramas, de un árbol con precuelas.
Cuyas historias con sus frutos terminan pasadas o maduras ya no están.
De mi camino largo y sin atardecer no quedan botas ni suelas
con las que avisar al mundo: “puedes conseguirlo, pero no dejes de soñar”
era mi mente quien hablaba, pero mi corazón actuaba, juntos, en pareja.
Nadie se equivocaba en el camino, porque saber las vueltas es secreto mortal.
Puedes robarme cuarenta veces mi sonrisa de ladrón, que mi alma se deja
por ver tu cueva transparente, todo vale más que el oro, sincero Alí Babá,
que encontró el verdadero hueco donde ver un desierto como agua celestial.



jueves, 1 de septiembre de 2016

No name


En una sola noche con estrellas fugaces me salieron alas
y pude llevarte donde nunca llegamos a ver, nuestro horizonte.
Cada aleteo se volvió un beso lleno de locura en noches mal cuidadas.
Solo supe llevarte hacia arriba, no te escondas entre montes,
ya te llamen mariposa, colibrí o ángel de felicidad que no esconde nada.
Porque la locura me ató a ti, sin querer saber ni el cómo ni el dónde.
Sintiendo mis latidos cerca, sabrás que te cuido hasta poner el alba
allí donde jamás conseguimos ver luz, donde se vuelve todo verde.
Prometo estar junto a tu pecho, haciendo del mío tu hogar; tu casa.
Para surcar un mar de estrellas y veas dónde encontrarte si te pierdes.
No es cuestión de lo dulce o cuánto cuesta, quiero llegar a tu raíz malva.
Sabiendo que el frío corazón se derrite para ser guardado como merece.
Eres cada palabra que rompen las olas en tus oídos llenos de calma,
sin calmar mis pupilas al verte cada noche entre mis sueños, ¿quieres?
¿Quieres huir con un loco a un mundo aún sin noches ni mañanas?
Te volviste la tinta de mi pluma en este libro, sin empezar, ya me sientes
en cada rincón de tus páginas, saboreando tus frases por bandas.
Volvamos a sonreír de verdad, te recuerdo y siento por cómo eres.