Solo sé que tengo agobios por mi mente
que vuelan noche y día para saber que ‘presente’
no es tiempo, sino carga de lluvias y torrentes.
Todo tiene agua gris con un cielo fluorescente
que no me deja tocar las gotas de mi frente
cayendo como flechas con sangre ardiente.
Consiguiendo evaporar las noches que pasé delante
de unos raíles esperando acabar un diario de poeta diferente,
ya que nunca creí en nada, a pesar de jugar a suertes.
Caminante de raíles encuentra un precipicio delincuente,
al que le das la espalda y te agarra a contracorriente.
Aprendí que en esta vida nada vales si mientes
a los ojos de pureza; ahora son de serpiente.
Te vuelves un animal del que nadie sabe ni quiere
no es cuestión de querer, sino de cuidar, cuidar bien.
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