No quiero caminar por senderos oscuros.
Otras noches te eché de menos siendo inoportuno.
Tanta agua de lluvia sobre mi espalda no es esfuerzo puro.
Esfuerzo fue cambiarte la forma de ver todo este mundo.
Rasgando vestiduras a la verdad petrificada estando sin rumbo.
Inundemos el mar de la colonia de risa cuando te veo confuso.
Nunca dejaste de mejorar aprendiendo de un rumor obtuso.
Dejando entre mis brazos un ritmo que da calor siendo agudo.
Amaneces, me iluminas, anocheces y quiero siempre tu ánimo de desayuno.
Solo por tenerte conmigo todo el tiempo. Somos dos, siempre uno.
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