sábado, 4 de abril de 2015

Inception


Cuando soñamos, nuestra mente es capaz de cualquier cosa y, sin darnos cuenta alguna, hemos sintetizado nuestros deseos junto a nuestros miedos más profundos, capa a capa, de cárcel a cárcel. Cada momento en esa nube de nuestra mente nos hace ver que no andamos por los cielos, sino que escarvamos cada centímetro, cada milímetro para poder ver la luz. Ir hacia abajo es la única manera de seguir hacia delante en la vida, llegando al punto en el que el sueño se convierte en realidad.

¿Pero qué se ha vuelto real y qué es una proyección de nuestro subconsciente? Únicamente podemos  saber una cosa: que yo existo, que yo soy culpable. Ser culpable de todas mis desgracias y todos mis aciertos a nivel particular o global. Poco a poco, nuestro método raciovital, el cual intentamos mejorar progresivamente, acaba siendo liderado por una de nuestras fuentes: el cerebro o el corazón. ¿Queremos vivir en la proyección de nuestro corazón sabiendo que todo es mentira y que nuestro cerebro muere o queremos erradicar cada gota de sangre caliente, cada sentimiento y así afrontar una dolorosa, repugnante y triste verdad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario