Si la vida fuera una simple rosa, las personas que nos rodean y que conforman nuestro entorno serían cada uno de los pétalos de la susodicha flor. Poco a poco, con el tiempo, se irán cayendo, también habrá épocas de tempestades en las que caigan muchos de golpe, sí. ¿Y qué más da? ¿Tal vez la unión nos hace más fuerte? Si las cadenas se miden por el eslabón más débil, de poco nos sirve tener eslabones indestructibles. Si un ser humano ha sido capaz de llegar a lo más alto es porque ha dejado a todos de lado. ¿Pero qué es una flor sin pétalos? Eso da igual, lo importante es que se centró en sus objetivos y cualquiera que se interpusiera de por medio, lo echaba. Fue una persona egoísta, prefirió su felicidad a la de los demás, cosa más que lógica; ya que vida solo hay una, no más.
Con esto quiero decir que nadie debe sentirse mal si su familia o amigos les abandona, no pasa nada. Si cada uno tenemos unos retos en esta vida y así darnos por victoriosos, centrémonos en eso, es lo que verdaderamente nos llena. Apenas nos queremos dar cuenta, pero es así. Ni triste, ni gracioso, ni bonito, simplemente cierto. El gran problema es que la gente piensa que la verdad es triste, por eso mismo huyen a la religión, para creer en un mundo perfecto tras este, con su infinidad de imperfecciones. Eso sí es triste, el tener que huir. Si se van de tu lado, pon dura tu espalda, te apuñalarán. También ejercitarás tu entrepierna dando lecciones de las prioridades ante aquellos envidiosos que se marcharon, los que no aguantan ver que tú mismo puedes prosperar. Jamás, repito: jamás serán capaces de ganar a un caballo que está centrado en la carrera, sin distracciones.
Si alguien quiere matarte, no lo conseguirá con la soledad, lo hará cuando tus sentidos y tu capacidad intelectual se reduzcan a cero. Hasta entonces, seguiremos en pie. Estoy seguro de que en este ring recibiré mil y golpes, pero seguiré aguantando y esquivando hasta encontrar el momento exacto de la vida para dejarte noqueado a través de un golpe solitario, imprevisible y concentrado. Aquellos que dicen que la vida vengará sus golpes no tienen ni idea. Le llovieron las hostias y cuando otro le pegó a su agresor, él, ciegamente, cree que fue “el karma”. Pero no es así, ni mucho menos, ha sido una venganza de otra persona que sí ha podido devolver la jugada, quedando así en paz. También hay una pequeña regla que pocos son capaces de comprender y califican por injusta: impacto por impacto. No es más que si recibo un choque con una fuerza, ya sea casi nula o descomunal, únicamente estarán en paz, en tregua si la otra persona actúa, aunque solo puede hacerlo una vez. Da igual el modo, la intensidad y el lugar donde se produzca dicha vendetta, solo tiene un requisito; el ser ipso facto.
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