lunes, 27 de abril de 2015
Vínculo fraternal
No lo entiendo, de verdad. En ningún momento he podido a llegar a comprender el hecho de que una persona no pueda aceptar a otra tal y como es. Entiendo que resulte algo chocante ver que alguien no piensa igual que tú, ya que hay habría dos tipos de ética, la tuya y la del otro individuo. El problema surge cuando, al darte cuenta de un cambio, no lo aceptas, a pesar de haber sido informado con antelación de que ciertas acciones o hechos podrían ocurrir en un futuro no muy lejano. El preparar el terreno para que nada sea de golpe y así no crear reacciones drásticas. Me apena mucho el ver a personas más que conocidas, no sean capaces de aceptarme tras haber pasado más de dieciochos años a mi lado, día a día.
Es normal que una persona le desee lo mejor a otra y que crea que el camino que tomó, también será lo mejor para el tercer sujeto; pero no es así. Lo importante es que te apoyen, ver que confían en ti, que te dejan ser libre, pero que seguirás siendo su pequeño pajarito. También veo usual y corriente el hecho de que teman que este ave se haga daño al volar, pero si no lo dejaran, viviría eternamente en un nido, sin conocer el mundo, pero aún más importante: sin la libertad que nos podrían regalar.
A pesar de los malentendidos que surjan a lo largo del tiempo entre estas dos personas, siempre habrá un enlace, y es el de haberle enseñado; una especie de alumno-profesor contínuo. Dicha unión, para mí (y espero que para el resto del mundo) sea fuerte, resistente y muy duradera, hasta tal punto que pueda traspasar la barrera de la muerte. Sin más palabras... Algo mágico y trascendental.
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