sábado, 4 de abril de 2015

¿Quién soy?

¿Quién soy realmente? ¿Nos llegamos a creer nuestras propias mentiras? ¿Será nuestro mundo real el falso para el resto? Será mejor empezar por un orden que nos facilite toda resolución, ¿no?

Si la gente preguntara por mí, tendría un cúmulo de posibilidades imbarajable. ¿Empezando por quién? Como toda persona racional, por mi familia. Mis padres dirían que yo antes era una persona tierna, muy inocente y bastante sonriente, pero que, con el paso de los años; todo ese cuadro se difuminó para finalmente acabar mostrando un autorretrato bastante diferente, pero, que en el fondo, si nos alejáramos un poco, habría cierto parentesco más allá de lo físico.

Ahora podrían pasar a mis compañeros de clases. Estos diréctamente usarían las palabras "insoportable", " impulsivo", "descontrolado", "raro" o incluso "hipócrita". Y todo por el supuesto desarrollo del mostrar mi persona. Claro que en las acciones de mi cuerpo puedo ser muy impetuoso, pero no es lo realmente importante, por lo cual, quedaría descartado.

Sería el turno de mis amigos, las personas con las que salgo al atardecer, a disfrutar de mi rato libre, etcétera. Sinceramente, creo que hay apenas tres personas a las que preguntar, ya que el resto son pasajeros de un tren que ni ellos mismos saben a dónde va a parar. ¿Triste? No, real. Muchos de las personas de mi alrededor se quedarían sin palabras a la hora de describirme, no por ser tan extraño ni tan genial «cosa que ni en sueños se me pasaría por la cabeza»; sino por el hecho de que nunca han indagado sobre mi vida personal. Seguramente les comenten que tengo una novela entre manos y se enterarían ahora. Por otro lado, esas tres personas desperdigadas podrían decir que el desarrollo de mi vida es un tanto inimaginable, pero que el final es muy previsible. Que mi persona se guarda todo para él, que jamás comparte sus secretos por una sencilla norma "si eres transparente, sabrán dónde dañarte". Que me gusta pasarlo mal en solitario, y que nadie lo sepa, ya que mi manera de desahogo es ésta, la escritura.

Por último, una sola persona sabría quién soy realmente, Landom. Es la única pareja a la cual no dejaría por nada del mundo, conoce toda mi vida: la que deseé, deseo y desearé vivir hasta el día de mi muerte. También sabe mis gustos, mis opiniones reales, mis costumbres, mis vicios, mis peculiaridades... ¿Pero por qué ser tan débil ante esta persona? ¿No ves que te puede destruir? Claro, todo eso es más que obvio, incluso para los ojos de un ciego. Pero esto es la guerra fría, ambos sabemos todo del otro, y si uno ataca, empieza el apocalipsis, muero tanto yo, como él.

Y así concluye todo, jamás sabrán quienes somos, ni por asomo, ni por oídas.

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