sábado, 4 de abril de 2015

Perfección


Son repugnantes, no lo digo ni por ti ni por mí. Tú, persona lectora de este escrito, y yo, el autor; somos perfectos y todos deberían saberlo. Claro, como nunca nos hemos enfadado por no haber conseguido algo que queríamos, ¿verdad? Total, eso es para gente que no puede ni alcanzar sus metas, mientras que nuestro poder de realización de todo tipo de acciones sobrepasa con creces cualquier otro (sin dejar ni un mísero hueco a la duda). Lo mejor de todo es que salimos por la calle y analizamos, por encima del hombro, a todos los que nos cruzamos. Total, sus vidas son insignificantes, mientras que la tuya está plasmada de sentimientos y acontecimientos increíbles. Normal, nos vemos representados a los personajes perfectos de las novelas, ¿a que sí?

¿Cómo me iba a equivocar, si soy perfecto? Todo lo que diga será verdad, no podría equivocarme. Si digo que el resto son inferiores, es que lo son, la razón es básica: mando yo. Seré recordado como el ser superior que nadie pudo igualar, ya que con un poco de práctica y algo de entendimiento seré invencible en todos los aspectos que se propongan. De esa manera tendré seguidores que desearán a ser como yo, y quien empiece a acercarse mucho a mi pedestal, acabaré con él o ella para permanecer intacto, invicto y por siempre recordado. Jamás nos derrotarán ni a ti ni a mí, lector ó lectora. Somos perfectos ante cualquier persona o cosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario