Me he perdido mil veces entre nuestros gritos salvajes a oscuras,
pero no quiero encontrar una salida rápido, quiero saborear nuestro norte.
Así que pídeme una noche más que no te quiera, que no haya ternura;
mi mente te dirá que sí, mis versos te van a tararear más de mil acordes.
Seremos melodía. Tú, clave de sol. Yo, clave de fa; y ambos en espuma
subiendo sin encontrar techo para un cielo que hace vernos doble.
Alcohol, aventura y poca vergüenza recorren nuestras escasas ataduras
que dejan un buen sabor de boca para así volver a probar tu lengua noble.
Hoy no supe qué hacer al dejarte ir, sabiendo que no ves nada y yo siento musa
por una piel que está marcada por recuerdos, mordido en mis hombros de monte.
Tírame rápido, enciéndeme como nunca y deja que arda congelando mis dudas
ante un comienzo extraño de un sin-nombre que no quiere apellidos ni moldes.
Es libre como el agua, sabiendo conmigo ser transparente por buena o astuta,
pero siempre transcurre frágil al viento como tallo del león con sus dientes.
Que por un poco de brisa que pase, ella sale a volar si el paisaje no le gusta,
yo soy yo, pero tú eres verdaderamente tú; mi elixir con gotas de suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario