miércoles, 2 de noviembre de 2016
Soy Landom, no Carlos
Si me cayese flotaría hasta encontrar nuevas alas
en uno de esos rincones que nadie conoce ni imagina.
Así que lánzate conmigo a un vacío donde miedo emana
las veintiséis horas de un día roto sin brújula; sin salida.
Cuando lleguemos al final, mi ego te dirá: "¿qué pasa?",
no le contestes, solo querrá ligarte y liarte con enigmas.
También es cierto que dentro de mí hay alguna verdad sana
pero se pudren rápido por mi pasado rebotando en malas oídas.
Alguna vez me llamaron rey, guapo, lindo, interesante o rana
cuando solo tenía en mente su canalillo entre mis sacudidas.
Tengo claro que no quiero saber nada de ángeles de la guarda
porque no me gusta su olor, me huele a chamusquina.
Y todo porque yo una vez lo fui, de noches hasta el alba
por simple bondad a un mundo que no me dio alternativa.
Así que ahora lánzate a mi pecho, fresquito pero aguanta
más de una sacudida de vampiras, licántropos o lunas marinas.
Nunca fui especial, pero me verás diferente por mi capa,
la llevó Kvothe en sus historias y ahora tengo yo su magia.
Ser tambor por llevarme palos incluso de mi manada
a los que unos tanto valoran. ¿Yo? Escupo con rabia.
Puedo enseñarte mi pueblo, precioso y lleno de gente mala
que aguarda el segundo donde hacerte sangrar con falacias.
Yo deseé estar en su Gruta de las maravillas por mi alma
me pide que la busque, que cabe en su tumba antigua.
Sepultada está en mis mil poemas, historias y parrafadas
que nunca nadie ve por caer con mis canicas de lágrimas.
Bienvenido, soy Landom, ésta es mi última carta,
entra en mi mundo sin tocar nada, que me cuesta seguir con vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario