jueves, 3 de noviembre de 2016

En mis trece


Voy a mirarte a los ojos mil veces antes de querer saber la hora
a la que empieza una recogida de recuerdos que noches devoran.
Al saber la dulzura de la compañía impregnada en el mar de tus olas
que surcan por encima de mi cadera, rodeándome estando a solas.
Eres ese reloj de arena que hace que mis planes sepan de demora
ante la fuerza de realidad en su lucha por nuestras mil ganas locas.
Tiré mi regla al vacío de un mundo cuadrado mientras jugaba con bolas
a unos malabares repletos de buenas voces, rimas y nada nos sobra
a excepción de la distancia; así que acércate, pégate y escucha mi cora.
Zona de privilegios llena de satisfacción con tus gotas de sangre loba
que viene cada noche a robar mis ovejas para dormir sin estar sola.
Dándote mi chaqueta, mi lana y mi madrugadas versadas de sin demora.
Este verso, trece, fue un jueves que me tatuó el alma tus estrofas.

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